Una mujer íntegra, inteligente, divertida, de fuertes convicciones. Nunca volví a reírme tanto como con vos. Tentadas, llorando, dobladas de la risa. Así empezó nuestra amistad. Dos locas lindas.
Llegaste en el momento justo, cuando todo parecía imposible y de tu mano me llevaste, me guiaste y enseñaste a sobrellevar todo. A hacerlo mas fácil. Me viste convertirme en una mujer independiente y me ayudaste a lograrlo.
Sencilla y complicada. Así te recuerdo. No querías renglones, no querías ropa con brillos, no querías hombres de manual, ni con la mentalidad de un cascote… Como olvidar tu talento para poner sobrenombres, “la susurrante”, “dimi” y “cascote” los mas aplaudidos. O tu gran frase: “Tengo las lolas al plato!”
No prestabas libros, y me diste el mas preciado, y te lo devolví, solo para que veas que era un mito! Porque lo hubiera guardado para siempre en mi mesa de luz, pero sobre todo en mi corazón.
Tengo todo lo que me diste, desde una cuchara, hasta los valores que solo una mujer con todas las letras como vos podía tener. Y se me rompió uno de tus platos y lloré. Entonces guarde todo, para que no se rompa, para conservarlo como si con eso te conservara conmigo. Como cada recuerdo, como el último en aquel café en Scalabrini y Guemes.
Me diste tu tiempo, me incluiste en tu familia, me regalaste un hermanito. Nunca me aconsejabas, pero me hablabas mucho. Me ayudaste a aceptarme y a valorarme. Yo no era tan inútil como creía y sabía más de lo que creía. Y me apoyaste en todo, aunque no estuvieras muy de acuerdo.
Fuiste mi complemento y yo el tuyo. Vos para chamuyar, yo para escribir. Vos ayudándome a memorizar, yo quedándome toda la noche para escribir los prácticos de las dos.
La primera que leía mi blog y lo criticaba con sabia justicia.
Te extraño tanto. Necesito atender el teléfono y escuchar: "Señorita Eliana" o "¿Como le va licenciada?" Seguramente creíste que me cuidabas al no contarme lo que estaba pasando. Me dijiste que cualquier cosa me avisabas. No me voy a perdonar el no haberte llamado cuando no contestaste mi mensaje. Pasó solamente una semana… corremos y no nos damos cuenta de las cosas. Uno cree que va a aprender de esas situaciones y sin embargo sigue corriendo sin prestarle atención al tiempo.
Este vacío que me inunda a casi un año de perderte. Esta tristeza intacta, me ahoga, me cierra la garganta. Es demasiada la angustia. Y te recuerdo cada día, indefectiblemente cada día.
Gracias por todo Maricelí!!! Te extraño mucho. Y te recuerdo con ésta foto en la que tenías brillos y te quedaban hermosos!!!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario